Las siete preguntas que más problemas ahorran al contratar una agencia web son: quién queda como dueño del dominio y el hosting, si el copywriting está incluido, si el SEO técnico está incluido, cuántas rondas de ajustes cubre el precio, qué pasa después de la entrega, si el sitio será autoadministrable y con qué se mide el resultado.

Ninguna es técnica. Todas se pueden hacer en una llamada de quince minutos, y las respuestas te dicen más que cualquier portafolio.

1. ¿A nombre de quién quedan el dominio y el hosting?

Empiezo por esta porque es la que más caro sale y la que casi nadie pregunta.

La respuesta correcta es: a tu nombre, con tus accesos, desde el primer día. Si el proveedor registra el dominio a nombre de él "para simplificar", estás alquilando tu propia dirección. El día que quieras cambiar de proveedor, o que la relación se enfríe, no tenés tu sitio: tenés un problema.

Señal de alarma: "nosotros manejamos todo eso, no te preocupes". Preocupate.

2. ¿El copywriting está incluido o los textos los pongo yo?

La causa número uno de proyectos web que se atrasan meses no es el diseño ni el desarrollo. Es que el cliente nunca manda los textos.

Es entendible: escribir los textos de tu propia empresa es difícil y nadie tiene tiempo. Pero si la cotización asume que vos los entregás y nadie lo dijo en voz alta, el proyecto se frena y la culpa termina repartida.

Señal de alarma: que el tema no aparezca en la propuesta. Si no dice que incluye copywriting, no lo incluye.

3. ¿El SEO técnico viene incluido o se cobra aparte?

Acá hay una trampa de vocabulario que conviene desarmar.

SEO técnico de construcción es lo que se hace mientras se construye el sitio: estructura semántica, metadatos por página, datos estructurados, velocidad, sitemap. Se hace una vez y debería estar incluido siempre. Agregarlo después cuesta más que hacerlo bien de entrada.

SEO continuo es el trabajo mensual de posicionamiento: contenido nuevo, seguimiento, ajustes. Eso es un servicio recurrente y es lógico que se cobre aparte.

Una agencia que te dice "el SEO va aparte" sin distinguir entre los dos, o no sabe la diferencia o te está por cobrar dos veces.

Lo que conviene pedir: dos sitios que la agencia haya entregado y una explicación de qué objetivo tenía cada uno. Un proveedor que sabe lo que hace te va a contar qué buscaba resolver ese proyecto, no solo mostrarte cómo quedó.

Ver qué incluye el SEO técnico

4. ¿Cuántas rondas de ajustes están incluidas?

Sin un número escrito, esto se vuelve conflicto. Vos pedís un cambio más, la agencia siente que abusás, vos sentís que no te escuchan.

Dos o tres rondas es lo razonable. Lo importante no es el número exacto sino que esté por escrito, junto con qué se cobra después y a qué tarifa.

5. ¿Qué pasa después de la entrega?

Un sitio entregado no es un sitio terminado. Va a necesitar cambios, actualizaciones, y en algún momento algo va a fallar.

Preguntá concretamente: cuánto tiempo de soporte incluye, qué pasa si algo se rompe a los dos meses, y si hay opción de mantenimiento mensual y cuánto cuesta. Una agencia que no tiene respuesta para esto entrega y desaparece.

6. ¿Voy a poder editar el sitio yo mismo?

Depende del tipo de sitio, y las dos respuestas pueden ser correctas.

Un sitio con blog debería permitirte publicar sin depender de nadie. Un sitio institucional que cambia dos veces al año no necesita un gestor de contenidos completo, y meterle uno solo agrega peso y puntos de falla.

Lo que sí es inaceptable es que cambiar un teléfono o un precio requiera pagarle a alguien. Preguntá específicamente: "si mañana cambio el número de WhatsApp, ¿lo puedo hacer yo?".

7. ¿Con qué vamos a medir si esto funcionó?

Esta es la pregunta que más separa a los proveedores de los socios.

Una respuesta pobre es "vas a tener una web moderna y profesional". Una buena respuesta habla de números: cuántas visitas, de dónde vienen, cuántas consultas por WhatsApp o formulario, en cuánto tiempo es razonable esperar movimiento.

Y ojo con la promesa opuesta: si alguien te garantiza el primer lugar en Google en un mes, está mintiendo o va a usar técnicas que después te cuestan una penalización. El posicionamiento real es un proceso de meses, y cualquiera que trabaje en serio te lo va a decir de frente.

Dos cosas más, sobre el dinero

El estándar del mercado es 50% para iniciar y 50% contra entrega. Si te piden el total por adelantado, perdés toda capacidad de negociación si el proyecto se atrasa.

Y sobre elegir por precio: la cotización más barata casi siempre excluye copywriting y SEO técnico. No es que sea mala fe, es que son las dos partidas que se recortan para llegar a un número atractivo. Terminás con un sitio que existe y no trae a nadie.

Conclusión

No hace falta entender de código para contratar bien. Las siete preguntas de arriba son de negocio, no técnicas, y las respuestas te van a ordenar el panorama en una sola llamada.

Si tuviera que quedarme con dos: a nombre de quién queda el dominio y con qué se va a medir el resultado. La primera te protege del peor escenario. La segunda te dice si estás hablando con alguien que piensa en tu negocio o solo en entregar un archivo.

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